
TRAVIESA CAVILACION DESPUES DEL VINO DE HONOR
Una tarde cualquiera, amparado, sigiloso, bajo los designios de aries en conjunción con cualquier pelota celestial girando en la bóveda, reparé que somos una especie de proyecto eterno, que nacemos como un proyecto y pasamos la vida tratando de demostrar o demostrarnos que somos viables como fragmento societario y familiar। En estricto rigor un especie de suma para la resta apegado a la competencia, al rito iniciático de luchar en un mundo que, por naturaleza, es competitivo y complejamente descabellado en todo orden de cosas y revuelcos.
De pronto por esas cosillas extrañas, casi plumíferas, proteicamente razonable rayé mi disco con la poesía. Los médicos fueron drásticos al verme como un trapecista famélico o mejor queda decir, como un delgaducho péndulo que se balancea en el aire de un punto a otro, trasladando bocanadas de amor y odio, de odio y amor, un vaivén irrefrenable de una palabra a otra, de una imagen o alguna nube a otra más próxima y desconocida; en otras palabras adorné mis actos cotidianos con esa lúcida locura poética que me atrapó desnudo, desnutrido afectivamente, sin desayunar y moralmente delincuente, irreligioso, anárquicamente inservible, pero insisto, sin perder de vista mi esencia como proyecto y cargado de ideas como es el aire a los pulmones.
Tal vez, a modo de consuelo, esta conversión religiosa, este acto de religar o unir se basó en la experiencia tanto objetiva como subjetiva, necesariamente buena o innecesariamente mala, la cuestión de los equilibrios nunca fue lo mío. Sin embargo, y sin perder el hilo conductor de esta experiencia que aludo, podría asegurar que me salvó la vida o bien, nos salvamos juntos como una cosa acordada entre mis devaneos históricos y el peso que ejercía la tierra sobre mi cuerpo.
Y he ahí, otra vez, el hombre y su proyecto inacabado, tratando de completar diariamente mi vivencial proyecto como un vampiro succionando la roja ebria y lujuriosa. Más de alguna vez algún ángel piadoso perdió su tiempo conmigo rescatándome de los infiernos, lentamente, con suavidad como lo hacen ellos, sin reproches pero con miradas que matan (eso me recuerda a mi madre). La incansable perversidad de los errores a veces nos convierte en seres absolutos, aceptando verdades propias como hechos irrefutables, como actos acotados en condiciones tan extrañas como “en el mundo donde verdaderamente vivo” según la experiencia del poeta Teillier.
Si bien mi empeño es lidiar con lo metafísico, porque en el fondo eso es la poesía: una construcción metafísica, no quiero aceptar que es inasible, etérea, inducida por espasmos clitorianos u orgásmicos, tan lejana de abstracciones como vendimia en la antártica. Al contrario de mi locura, su construcción merece ser cercana, cotidiana, mundana, absolutamente plástica, morbosamente erótica, perversa, aberrante, dolorosa y luminosa a la vez, incrédula, cadavérica, llorona, flagelante, perversamente soñadora e inútil, tan inútil para que sea difícil de digerir su veneno y no sirva a niños de pecho que solo aman la teta dulce, la paleta de helados cremosos y coloridos। Quizás, volviendo a mi estado más elemental, me argumento en mi solitario reducto, que la práctica monástica y la voluntad de un pez curioso, nos conduce de la mano hasta el mejor lenocinio, donde estas mismas cuestiones en comento están llenas de sabores, aromas, texturas y visiones redentoramente humanas llenas hasta el desborde y desmadre de humana hermosura.
Al final de mis días, como practicante voluntario de la locura de nacimiento, siempre retorno al origen del asunto que me punza: el origen del primer acto humano y sorprendente que me llenó de asombro. Lo recuerdo como quién recuerda su primera masturbación, la primera eyaculación in albus de palabras bonitas esparcidas sobre la textura de pieles ajenas, como el primer grito que muchas veces no es más que un pito delirante de poeta aficionado que nació, ex nihilo - con la idea de ser proyecto viable, porque algún día estúpido el buen amigo que todos tenemos en conserva comentó, desde la cama contigua, que esos delirios volcánicos, aquellas fumarolas inducidas por la droga eran sorprendentes actos poéticos y las palabras una especie de arquitectura vital para sostener el proyecto al máximo.
otoño 2009

11 comentarios:
Un estúpido golpe en el trasero, para que vayamos acostumbrándonos, durante el tiempo que estemos,Salimos del mundo interior a un exterior violento y lo primero que sentimos es una paliza en el trasero, para oirnos llorar. (esa es la primera clase que nos dan cuando llegamos.) Desde ese instante nos damos cuenta de que los hombres somos hostiles.
Sr Navero muy buena su reflexión existencial.
Alude usted; "al final de mis días" bueno quizás siempre estemos al final de nuestros días, pero bien se podría decir al principio de mis días. Porque este "AHORA" es final y principio. Así que yo me aferro (no al final de sus días) Al principio de sus días. Ahora es un nuevo ahora para usted y para mi, para todos.
Sin más "Ser lo que somos en este instante que es toda la vida"
Besitos y mucho amor
je
Un pequeño matiz.... estando, pareciendo ser un mismo día o instante. El suyo es un instante otoñal, y el mío primaveral.
Besitos y amor
je
Hola navero, aquí me tienes para
agradecerte tu hermoso comentario.
La vida es un eterno aprendizaje,
caminamos dando tumbos de un lado a otro...
lo importante es que todo enriquece nuestra vida
vamos buscando fulgores en las penumbras.
Tal vez poseamos la claridad en nuestras manos
y no la percibimos, son pequeños
esplendores en trazos de nuestra vida y
magnificencia en la naturaleza y la poesía...
Gracias por el comentario...poeta!!!
Perdón!!!
Hermosa semana.
Un abrazo
Hola Alberto, gracias por tu comentario a mi poema en Bohemia, te lo agradezco. Me encantó esta prosa, brindo contigo por este "proyecto" que es la vida.
Estimado Navero:
El mundo es competitivo porque hay competidores y metas ...y de que otra manera podriamos observar la meta si no es cuando estamos a punto de comenzar la carrera.
Me gusta que divague, le aseguro que no hay quien divague desde sus narices y entonces uno se muestra " por la boca muere el pez" eso somos en letras organizadas diciendo y mostrándonos.
Felicidades, me cuenta a que conclusión llegó si es que llega o la meta se corre. ja ja ja
Según el poeta alemán Höderlin, "la poesía es entre todos el juego más inocente". Como la vida. por eso andan siempre de la mano sujetándose la una en la otra, para no caerse y poder seguir adelante en el tiempo en el cual somos conscientes de una existencia, que a veces, se nos antoja ajena a nosotros mismos; pero no es así. Si vivimos y vivimos poéticamente, es porque queremos hacerlo.
Un abrazo.
Luz
Quizá el río de nuestra infancia fue nuestra iniciación heracliteana. Y nos hizo profundidad de uva: ebrios en la nave de la vida...
Un abrazo, capitán.
Sr. Navero mi falta de sueño hace que muchas veces no vea...
Es magistral lo que ha escrito usted aquí sobre la poesía, es para llevarlo siempre en el bolsillo(lo que se aprecia se lleva cerca adherido a ti).Toda una tesis doctoral.
Gracias Navero, muchas gracias.
Besos y amor
je
Y con su permiso me lo llevo en el bolsillo
besos y amor
je
Se supone, evidencia de evidencias, que ya sabes que Therese B. obtuvo el premio Altazor de poesía. Qué honor sería la visita de ella y el condumio marino en nuestra casa de la infancia...
Un abrazo, Naverísimo
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